covid-19 en residencias

COVID-19 en las residencias, ¿cómo ha sido?

Durante estos dos últimos años, la terrible pandemia de COVID-19 que nos ha asolado ha afectado especialmente a nuestros mayores. La avanzada edad, la asociación con otras patologías y otras características han hecho de los ancianos una franja especialmente vulnerable ante este peligroso virus.

Precisamente por eso, las residencias fueron el primer lugar específicamente priorizado para comenzar con la vacunación. Durante los primeros tres meses de vacunación, se estima que las vacunar lograron evitar un mínimo de 17.000 casos de COVID-19 solo en las residencias.

El temido comienzo: la tristeza

Dado que se pudo prever que el mayor de los puntos débiles ante la pandemia iba a estar concentrado en los centros de mayores, se crearon protocolos específicos para combatirlo.

Así, se prohibieron las visitas de familiares o se aislaba a los sospechosos de infección. No solo lo sufrieron los residentes: sus allegados también vivieron una situación de angustia, de incertidumbre, o de simple miedo.

Los medios de comunicación, por su parte, tampoco invitaban al positivismo: normalmente, lo que aparecía en ellos eran noticias alarmantes, mientras que apenas se hablaba de la gran cantidad de residencias que estaban tomando unas medidas extraordinarias de prevención. La imagen de vulnerabilidad y desamparo de las residencias que facilitaban los medios desataba a su paso una ola de indignación hacia ellas y todo su personal, representándolos como personas no capaces de proteger a nuestros mayores.

Sin embargo, esta imagen no se corresponde con la realidad: a pesar de que las residencias se encontraban muy por debajo de los recursos y las capacidades de la unidad geriátrica de un hospital, también lograron controlar y combatir el virus y sus consecuencias. Para ello, su principal tarea fue focalizar la atención en la prevención de la infección, así como hacer un llamamiento a todos nosotros para mejorar la atención sanitaria en sus instalaciones.

Las cuatro claves del COVID-19 en las residencias

Durante meses, los usuarios relativos a las residencias han trabajado sin descanso para prevenir la propagación del COVID-19 en sus instalaciones. Así, se han localizado cuatro momentos clave, con los que se puede evitar la peor parte del virus:

  • Prevención: las medidas de prevención deben ser las adecuadas y respetarse minuciosamente.
  • Detección precoz: el uso de test de diagnóstico y PCR, especialmente entre los trabajadores y a la hora de las entradas y salidas de los residentes, también se hace fundamental.
  • Sectorización: la división de los usuarios en base a su vulnerabilidad permite hacer más llevadero un tiempo más que complicado, protegiendo de manera eficaz a todos los grupos.
  • Asistencia sanitaria: como comentábamos anteriormente, una atención sanitaria adecuada y disponible es fundamental en cualquier centro de mayores.

¿Cuál es el protocolo actual del COVID-19?

Ahora mismo podemos decir que vemos la luz: las residencias de mayores han logrado superar el miedo y eliminar una serie de limitaciones con las que, hasta ahora, nos habíamos visto obligados a convivir.

Podemos citar las siguientes:

  • Los residentes ya no estarán obligados a llevar la mascarilla. Los visitantes y trabajadores, por su parte, sí deberán seguir llevándola en zonas comunes.
  • Se ha eliminado la sectorización por zonas de los centros. Ahora se puede aislar a los residentes en sus habitaciones.
  • Los residentes verán eliminadas las limitaciones a sus salidas, incluidas las vacaciones y los fines de semana. Tampoco habrá limitaciones en las visitas a los centros de mayores, ni en número ni en duración.
  • Se aconseja no realizar cribados periódicos antiCOVID, otorgando cierta tranquilidad a los mayores y a sus familias.
  • La cuarentena de los contactos estrechos de casos confirmados no es obligatoria. Los casos confirmados asintomáticos o con sintomatología leve se aislarán durante 5 días siempre que, al terminar, la persona esté asintomática y hayan pasado 24h desde la desaparición de los síntomas. Para las personas más vulnerables, el periodo de aislamiento será adaptable.

Entonces, ¿la vacuna ha servido para algo?

Para que nos hagamos una idea, si a día de hoy no hubiese vacunas, el escenario que viviríamos sería parecido o peor al de la primera ola. En realidad, la virulencia del COVID-19 se sumaría a las secuelas de los residentes tras el aislamiento.

Para hacernos una idea, la efectividad de las vacunas ha sido del 71% frente a la infección, del 88% en la prevención de la hospitalización, y del 97% en evitar las peores consecuencias. Los beneficios de la vacunación, en realidad, se observan desde la primera dosis, ya que, con ella, se reduce a la mitad la probabilidad de infección.

Además, la mayoría de los casos confirmados de COVID-19 en las residencias son casos asintomáticos o muy leves, generalmente reportes de molestias.

La transformación positiva: con lo que nos quedamos

De la mano de varios centros de mayores, podemos ofrecer una serie de reconocimientos y consejos para mirar al futuro con alegría y recordar lo que hemos aprendido:

  • Es importante fortalecer el vínculo de la residencia con las familias, haciendo especial hincapié en la confianza y la comunicación constante, sobre todo en periodos de crisis.
  • Se ha admitido y se ha resaltado la relevancia de los centros de mayores en nuestra sociedad.
  • Se ha demostrado la importancia del equipo humano unido.
  • Es básico contar y valorar a profesionales resilientes, disponibles y que conserven su entereza ante las situaciones adversas.
  • Se debe mejorar el control sanitario e introducir pautas de higiene que se respeten eficazmente para prevenir cualquier tipo de contagio.
  • La tecnología, y, sobre todo, su buen uso, puede jugar un papel fundamental a la hora de prestar un servicio a la sociedad.
  • Se ha desarrollado un nuevo modelo residencial, basado e imitando a un hogar.
  • El duelo, por desgracia, ha estado muy presente en estos últimos años, y hemos aprendido a respetarlo y a valorar su importancia.
  • Hemos aprendido a humanizar las relaciones personales, conociendo más tanto a los residentes como a los familiares.
  • Los residentes han comenzado a participar activamente en las actividades y en el funcionamiento de las residencias.

Si, tras la pandemia, te preguntas qué podemos ofrecer a tus mayores en nuestra residencia, puedes leerlo aquí. ¡Recuerda que la sociedad la creamos todos!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.